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Mi Biografía (Parte II, 1995-1999)

  • Foto del escritor: Patricio Valenzuela
    Patricio Valenzuela
  • 12 may 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 24 may 2025

En Marzo de 1995 mi familia se mudó a la bella ciudad de Punta Arenas. Los primeros meses fueron de acostumbramiento a las nuevas condiciones geográficas y climatológicas. Algo que me ha fascinado desde siempre es la gran y nutrida diversidad geográfica, climática y cultural de nuestro país. En este caso en particular, nos tuvimos que acostumbrar a temperaturas más bajas de lo habitual para personas "del norte" (como suelen referirse en la Región de Magallanes a personas del resto de Chile). Algo curioso de esos primeros meses fue el percatarnos que éramos los únicos con abrigo en Marzo, cuando el resto de las personas disfrutaban de los días en polera y nos miraban extrañados. Después de experimentar las inclemencias del clima de dicha zona durante el primer año (con el histórico "terremoto blanco" como adicional), éramos nosotros los que luego mirábamos extrañados a quienes se abrigaban en Marzo.

Nuestro primer hogar fue una casa en el sector de Villa las Nieves y mi escuela el centro educativo del mismo nombre. Allí hice mis primeros amigos en la ciudad. Mi paso por dicha escuela fue breve y, al año siguiente, fui admitido en el Instituto Don Bosco, donde permanecería hasta mi egreso de cuarto año medio. A modo de referencia, el cantante urbano "Pailita" egresó de este centro educacional.

Tengo los mejores recuerdos de mi paso por el Instituto Don Bosco. Por una parte, porque allí formé grandes y profundas amistades, que perduran hasta el día de hoy. Por otro lado, porque el lema educativo de la institución resonaba con los valores inculcados en mi hogar.

Fue durante el tiempo de mi traslado al Instituto Don Bosco que mi familia se mudó a la Población Robert Fitz-Roy, ubicada en el sector sur de Punta Arenas. Es en esta zona de la ciudad donde viviremos con mi familia hasta nuestro regreso a Santiago.

Mis años de educación básica fueron un proceso formativo con un cuidado no sólo en el aprendizaje de contenidos, sino que igualmente formar niños y adolescentes con valores de responsabilidad, honestidad y transparencia. Al culminar mis estudios de educación básica (donde fui destacado todos los años por rendimiento académico), debía decidir entre una formación científico-humanista (lo que implicaba dejar mi colegio actual) y una educacion técnico profesional (formación impartida por el Instituto Don Bosco). Dada mi inclinación a temprana edad por la tecnología, decidí continuar mis estudios en la misma institución.

Si bien mi proyecto educativo en lo inmediato era la línea técnico profesional, mi visión a largo plazo era proseguir estudios universitarios. Desde muy pequeño, mi madre nos inculcó a mis hermanos y a mí la importancia de estudiar una profesión. "Deben contar con herramientas para vivir cuando ni tu papá ni yo estemos con ustedes", nos repetía frecuentemente mi madre. A dicha edad me era difícil entender las palabras de mi madre. Hoy, en cambio, le agradezco profundamente su trabajo incansable y el gigantesco esfuerzo para educar a mis hermanos y a mí. Actualmente, repito lo mismo a mis hijas, pues entiendo el valor de la educación en el desarrollo humano.

(Continuará)



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