Mi Biografía (Parte III, 1999-2001)
- Patricio Valenzuela
- 13 may 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 24 may 2025
La decisión estaba tomada: me especializaría a través de la formación técnico profesional. Sin embargo, una pregunta permanecía en el aire: ¿en qué me especializaría?. Por aquellos años, el Instituto Don Bosco impartía las especialidades de Artes Gráficas, Mecánica Automotriz, Electricidad, Electrónica e Informática. De éstas, y luego de pensar y consultar con familia y amigos, reduje mi elección a Electrónica e Informática. Finalmente, considerando mi afinidad con la tecnología digital, decidí especializarme en Informática.
No obstante lo anteriormente expuesto, al iniciar mis estudios en primer año medio, el colegio decidió cerrar la especialidad de Informática. Siguiendo mi lista de preferencias, decanté entonces por Electrónica. Veinticinco años más tarde, aprecio profundamente mi elección, de la cual no me arrepiento. Es más: hasta el día de hoy sigo navegando el conocimiento en el área y confirmando aún más mi elección.
Durante estos años aprendí no sólo de contenidos en la educacion formal, sino que cultivé mis gustos por el periodismo y el teatro. En ésta última área, tuve el placer de participar del Encuentro Nacional de Teatro Escolar del año 2000 (realizado en Vallenar) y de una obra teatral caracterizando a un personaje. Debo reconocer que, por mi timidez de entonces, nunca hubiese atrevido a pisar un escenario frente a un público por voluntad propia. No obstante, una de las grandes profesoras que tuve durante mi formación me instó a participar en el grupo de teatro por la misma razón. Sabia decisión, pues las habilidades aprendidas durante esos años han sido valiosas herramientas hasta estos días.
Otra área que exploré por aquellos años fue mi pasión por la historia, con especial énfasis en la historia regional Magallánica. Mi pasión por la historia se debe a la influencia de profesores que transmitían su profunda pasión por esta área del saber humano. Notando mi profundo interés en el tema, uno de los profesores nos invitó junto a un amigo del colegio a participar del concurso de historia regional Magallánica, cuya modalidad era de interrogación oral.
Luego de mucho esfuerzo y trabajo para conciliar estudios adicionales a la educación formal, mi amigo y yo ganamos el concurso, cuyos participantes consideraban un número considerable de instituciones educativas. Todavía recuerdo el asombro y alegría de mi madre al verme llegar en taxi con mi premio: un televisor de catorce pulgadas (que mis padres conservan hasta el día de hoy).
En la educación formal, desarrollé un profundo amor y pasión por las matemáticas. Nuevamente, la gran calidad humana y pedagógica de mis profesoras del área jugaron un rol esencial en mi interés en el tema. A modo de anécdota, por ésa época participé en olimpiadas regionales de matemática conducentes a las olimpiadas nacionales del ramo. Recuerdo que salí del examen apesadumbrado, pues sentía que no había logrado un desempeño acorde a mis estándares. Grande sería mi sorpresa cuando fui invitado a participar de las clases preparatorias para las olimpiadas nacionales, pues mi desempeño había sido destacado.
Me siento profundamente afortunado y agradecido de mis profesora(e)s, por equiparme con las herramientas que he empleado diariamente en mi vida desde entonces. Vayan en estas líneas un sentido homenaje a quienes me educaron desinteresadamente en el Instituto Don Bosco. Mi profundo afecto y eterna gratitud para ustedes.
(Continuará)









Comentarios